María cobijó, educó, sufrió, celebró y acompañó paso a paso el crecimiento de su hijo Jesús, extendiendo después ese mismo manto protector a toda la humanidad.
Es precisamente ese testimonio el que nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la palabra maternar. "Es un acto de amor que enseña el valor de la lucha, la empatía y la compasión."
Hoy damos gracias a Dios por cada persona que, en nuestro entorno escolar y familiar, decide maternar al estilo de María: con discreción, con ternura, con firmeza y con una fe inquebrantable en el futuro los/as niños/as de nuestra comunidad.









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